Correrías Indígenas

Más de un historiador relegó a un segundo plano la dolorosa y larga lucha desarrollada en la frontera contra el indio. Poco después de iniciada la “ colonización “ de la campañas y llanuras bonaerense, comenzó a mencionarse el pago de Luján, área comprendida por las tierras surcadas por las aguas del río que lleva el mismo nombre y de sus afluentes, cuyo nacimiento tiene lugar en el actual Partido de Suipacha. El mencionado nombre se impuso en recuerdo del primo del adelantado don Pedro de Mendoza, capitán don Diego de Luján, ultimado por los indios querandíes en el paraje Árbol Solo, en inmediaciones del citado curso de agua, lugar en que hoy se levanta la ciudad de Luján.

La región que hoy conocemos como Partido de Suipacha en el año 1744 limitaba al noreste con La Guardia de Luján – hoy Mercedes -, al sureste con el Fortín Navarro – hoy Partido de Navarro – y al suroeste con el bañado Las Saladas, límite natural con las Chacras de Chivilcoy – hoy Partido de Chivilcoy. En el año 1864 es creado el Partido de Suipacha, se les restan tierras a los vecinos Partidos de San Andrés de Giles, Carmen de Areco, Chivilcoy, Navarro y principalmente a Mercedes. El cerro El Durazno, enclavado en el centro del pueblo de Suipacha, del cual aún hoy se pueden apreciar a simple vista leves elevaciones, distaba cuatro leguas y media del “Fuerte de San José de la Frontera “(Denominado  a partir de 1801 pago de la  Guardia de Luján).

En la carta geográfica tenida a la vista, del año 1824, copiada por Antonio Manganaro en el año l931, señala con claridad cañadas que fueron habitat de los aborígenes Pampas y de otras parcialidades de indios.

A la llegada de los españoles a estos lugares se encontraron con naturales cerca de la actual ciudad de Moreno de la etnía “pampas primitivos “, llamados querandíes por los indios guaraníes. El proceso de araucanización que merece ser analizado en otra oportunidad, fue desplazando en forma paulatina a las tribus locales. Un dato concreto de ello, es que en el año 1708 en proximidades del Arroyo Las Pulgas, ubicado en Mercedes, existía una  concentración de indios araucanos invitados por caciques puelches afincados en el lugar. Las Saladas había sido elegido como asiento de su tribu del famoso cacique ranquel Chilvil-có o Chivilque, mientras que los indios pampas serranos merodeaban el paraje de Areco capitaneados por el cacique Caleluyán, que moraba cerca del Río Salado. Estas tribus con el transcurrir de los años se convirtieron para las autoridades del virreynato en un serio problema por los enormes perjuicios que provocaban sus correrías sobre estancias indefensas y poblaciones aisladas.

A partir del año 1737 las autoridades del Virreynato del Río de La Plata se vieron obligadas a repensar la estrategia de defensa contra el avance del indio. Es así, como la zona se ve beneficiada. El 25 de junio de 1752, llega al paraje llamado Laguna Brava (Mercedes), – cuya ubicación no se ha podido determinar – la compañía de Blandengues  La Valerosa, con la misión de levantar un fuerte en proximidades de la actual plaza San Luis, denominándose el sitio Fuerte de San José de la Frontera que con el tiempo adopta el nombre de Guardia de Luján. La creación de este reducto defensivo tenía como propósito defender la frontera, custodiar el tránsito de carretas y vigilar las haciendas y sobre todo cerrar el paso a los “ malones”  que escapaban por el camino a Las Salinas, para empalmar luego con las rastrilladas, denominación que surge del rastro que dejan las tacuaras al rozar el suelo, los jinetes caminaban con sus cabalgaduras en línea recta para que no se les conociera el número de atacantes. Las rastrilladas coincidían con la traza de la Ruta Nacional N° 5.

Parafraseando al extinto poeta local, Don Rodolfo Cardoso, decía que en aquella época hablar de indios era hablar de malones, caciques y cautivas, mangrullos de estancias y fortines, de zanjas y cercas de tunales con sus pencas, constituyendo lanzas de defensa del cristiano contra el artero ataque del salvaje, escondido en el verde e inmenso pajonal, esperando el crespular del horizonte para cargar contra el desprevenido poblador.

La situación imperante se agravó cuando los desertores y sujetos al margen de la ley, se les unían  como guías o baquianos hasta los objetivos elegidos para el asalto.

La zona descripta al iniciar el artículo que nos ocupa, se vio sacudida por las osadas incursiones de los indios. A continuación hacemos una síntesis de las más conocidas:

Año 1738: Un desacertado escarmiento a una pacífica tribu de indios serranos capitaneados por el cacique Caleluyán que moraba cerca de las costas del Río Salado, en el año 1738 provocó una invasión a la Villa de Luján (Pueblo), de la que participaron más de trescientas lanzas, retirándose con un valioso botín, vacunos y caballos. Un año más tarde incursionan en los pagos de Areco y se acercan a tres leguas de la Capilla de entonces, donde luego se levantaría la Basílica de Luján.

Año 1780: Los españoles residentes en Buenos Aires habían dado muerte a una formación india integrada por mujeres y niños, lo que alentó a tomar venganza, provocando malones sobre distintos lugares, los más importantes sobre Rojas y Luján, con intensos ataques los días 22 y 23 de agosto de 1780. Al mismo tiempo, parcialidades pampas influenciadas por los araucanos, realizaron el primer ataque sobre la Guardia de Luján el día 28 de agosto de ese mismo año, incendiando y saqueando, perdiendo la vida más de cincuenta personas entre civiles y milicianos.

Año 1810: A la altura del actual límite entre los partidos de Chivilcoy y Suipacha, sobre lo que es la Ruta Nacional N° 5 atraviesa la Cañada Las Saladas, lugar donde el Coronel Pedro García en el año l8l0 por orden de la Primera Junta de Gobierno patrio, hizo noche, con su expedición que se dirigía hacia las Salinas Grandes de Hidalgo, de su observación del lugar y del trato con algunos residentes, describe la presencia de blancos que eran pocos menos feroces e inciviles que los mismos salvajes del paraje y comentaba que del trato diario surgían las clandestinas entradas en las estancias para robar ganado, marcando previamente al infiel los lugares elegidos para el atraco.

Año 1821: Se llevaron cautiva la familia Bogado, residente de la Villa de Mercedes, restituida años más tarde a la civilización. Durante ese año el General Martín Rodríguez abortó ataques sobre el Fortín San José de la Frontera y del ubicado en el partido de Navarro, gracias a una inteligente contraofensiva y por datos recogidos previamente al malón.

Año 1823: Fue una noche de luto para Mercedes, la Guardia de Luján es atacada en horas de la noche mientras descansaba. La indiada se acercó a pie, sin hacer el menor ruido, desde el lado del río, cayendo por sorpresa sobre los indefensos moradores del fuerte, provocando numerosas  bajas. Se cree que los atacantes habían recorrido entre 30 a 40 leguas distante del objetivo. El fuerte, luego es trasladado a donde está hoy la Municipalidad, siendo usado como cárcel, fuerte y sede de gobierno.

Año 1828: Un cruento malón azotó la zona cuando transcurría el año 1828, cuyo rechazo y persecución tuvo como escenario tierras de Suipacha. El entonces capitán de Húsares don Federico Rauch y Carvajal, veterano de la guerra de frontera, inicia el contraataque sobre el arroyo Las Pulgas, ahuyentando al salvaje hacia la región de Las Saladas y recuperando – cerca de Chivilcoy – de una sola vez diez mil cabezas de ganado que llevaba el malòn. El 9 de enero de ese año se dio cumplimiento al decreto de creación del Fuerte en 25 de Mayo,  oportunidad en que es designado el estanciero Juan Manuel de Rozas, como el encargado general de organizar la expedición, nombrando como Jefe de la misma al coronel Rauch, quién debió concentrar fuerzas del Regimiento 6 de Caballería y partir del Puesto Las Saladas el l4-01-1828. (Linde de la Guardia de Luján con la Región de Chivilcoy).

Año 1830: Se cuenta que el temible lancero ranquel Chivilque fue azote de la región. Colaboró en su juventud con Santiago Linieres durante la primera invasión inglesa. Se enseñoreo con sus malones por Román Báez, Laguna del Tigre (Chivilcoy), Laguna La Turbia (Suipacha), Las Saladas, etc. Fundamentalmente hizo notar su presencia al sureste, en la punta del triángulo del Cuartel X de Suipacha, próximo a J. J. Almeyra. Atacó la estancia El Talar, de Francisco Almeira, lindante con los campos de  Luis Correa Morales en el partido de Navarro, F. Antonio Romero, Juan Smith y Patricio Murphy en el Partido de Suipacha. Próximo a esta estancia fue fusilado el coronel Manuel Dorrego. El dueño del establecimiento rural secundado por su hijo Hipólito Almeira, que es herido en una pierna, y un puñado de vecinos y gauchos repelieron la agresión y lograron herir de sable en el pecho al cacique Chivilque o Civil-có. El paraje de Báez fue noticia en el año 1885, cuando se internaron en sus pajonales y cañadas, dos gauchos apellidados uno casualmente Báez y el otro Garay, que venían escapando de la justicia, al verse acorralados por la partida policial  sin ser hallados, no sabiéndose nunca cual fue el destino final de estos hombres.

Año 1833: En tiempos de Juan Manuel de Rosas, el Puesto Las Saladas en el deslinde con Chivilcoy y la Guardia de Luján, se utilizó como avanzada en la conquista del desierto, porque era un punto internado en los dominios del indio. Cabe agregar, que este puesto, funcionaba desde el año 1777  y de él partían patrullas para batir la zona.

Año 1840: Con las distintas expediciones de ocupación a nuevas tierras por Juan Manuel de Rosas se había logrado calmar a la frontera y afianzar el dominio territorial. Este accionar beneficio a la ganaderos, recordemos que la provincia de Buenos Aires fue castigada por el robo de animales de vacunos y caballos, en especial por los  araucanos, que los trasladaban hacia el otro lado de la cordillera para comerciarlos en Chile, lo que producía cuantiosas pérdidas y aumentaba el precio de la carne en la Capital Federal. En esta época se nota un repliegue significativo del aborigen y la aparición de nuevos asentamientos que dieron lugar al desarrollo de la región: chacras, curtiembres, comercios, saladeros, casas de acopios de frutos del país, etc..

Año 1855: En el mes de mayo se inquieta la frontera en proximidades del partido de Rojas sin mayores consecuencias, constituyendo ésta una simple demostración de audacia de los indios ranqueles, arrebatando la caballada de la tropa de esa guarnición.

Quienes vivieron la epopeya relatada merecen nuestro reconocimiento y admiración por su valor, sacrificio y fe puesta en un proyecto de país en cual iniciaron nuevas actividades y crearon sus familias.

 

 

BIBLIOGRAFIA CONSULTADA:

 

CATRIEL y los indios pampas de la pcia. de  Bs. As. Alberto Sarramone. Ed. Biblos – 1993.

FRONTERAS Y TERRITORIOS FEDERALES de las pampas del sur. Cnel. Alvaro Barros – Hachette – 1975.

LA CONQUISTA DEL DESIERTO – Juan Carlos Walther – Eudeba 1980.

LA NUEVA LINEA DE FRONTERAS – Adolfo Alsina – 1877 – Eudeba.

LECCIONES DE HISTORIA ARGENTINA – Ricardo Levene – Lafoune – 1958.

CARTA DE LA PCIA. DE BS. AS. DEL AÑO 1824 – Dibujo De Antonio Manganaro – Arch. Pcial. – La Plata – 1931

BAEZ UN RINCON DEL PARTIDO por Rosa Marino de Martínez. Directora ESCUELA n° 9 – Periódico Suipacha del 28-10-1964.