En el círculo

Después de almorzar se calzó las botas, se puso su vieja gorra y salió a caminar por los senderos del bosque vecino a su vivienda.

Al recorrer un trecho, empieza a percatarse de algo extraño, experimenta sobre su cuerpo una poderosa fuerza de atracción de la que intenta liberarse. Una energía desconocida lo transporta a lo profundo del bosque. Se enfrenta a una situación desconcertante.

Está en el centro de un círculo formado por árboles dispuestos como las agujas en la esfera de un reloj. Se desliza sobre una suave alfombra verde. El paisaje es singular. Los altos árboles parecen venir desde el principio de los tiempos. La claridad se filtra desde las copas dándole la bienvenida. El aire está impregnado con el olor a hierbas silvestres. Los colores no son definidos. Se siente entrando en otra dimensión, sin sonido, a un mundo distinto al de los sueños

Mientras camina se encuentra con moradores de brillosos ojos que van por una vía y vuelven por otra. Son espectros inmortales que adornan sus cabezas con turbantes azules. El sitio es inquietante, se halla confinado en un círculo prisionero de una fuerza invisible. Camina agobiado por una zona crepuscular. Tiene dolores. Trata de encontrar respuesta a su propia realidad.

La fuerza de atracción disminuye, poco a poco es devuelto a su dimensión terrenal. Había salido de los límites de la realidad, transitando por un universo jamás por él imaginado, duerme intranquilo, tiene miedo que la inusual experiencia se repita.

Conmovido y sin poder descifrar el misterio exclama: “todo puede ser posible en la mente humana”.