Escena Virtual

Tengo que decir que el cyber no es un lugar tan familiar para mí, dado que por suerte quizás y por no tener un trabajo que me demande viajar demasiado, siempre tuve los elementos necesarios en mi hogar como para no depender de él y poder conectarme a internet desde mi casa. Pero esta situación es diferente, y voy en busca de mi relato. Me acerco al mostrador, pido una máquina en tiempo libre, me indican que pase por la número 7, diviso la ubicación, me siento y abro el procesador de textos. Comienzo a mirar a mi alrededor tratando de imaginar cada una de las situaciones de aquellos internautas que se encuentran en aquel lugar. Cerca mío se encuentra una mujer de unos 40 años, quien seguramente, muy lentamente y con mucho miedo intenta hacerse amiga de la computadora para poder comunicarse vía mail o chat con algún pariente o hijo a quien no puede ver seguido. Más lejos se encuentran los más jóvenes, los que van a jugar sus juegos en red o a chatear con sus compañeros. Nunca falta el de la máquina del fondo, que sabrá Dios qué está mirando… pero que seguramente quiere privacidad. Se oye el murmullo de un grupo de chicas con uniforme de colegio que pidieron máquinas contiguas y que miran sus monitores para saber una de otra con quién están chateando o qué están viendo. Y ahí estoy yo también tratando de observar y plasmar en mi documento lo que sucede alrededor.

Los adolescentes usan como lugar de encuentro el cibercafé “NET ZONE” porque ofrece un ambiente cálido, con paredes claras, iluminación blanca y buena ventilación. En su frente vidrieras de vidrios transparentes, de manera que permitan una perfecta visibilidad hacia el interior del local. La ubicación de los equipos brindan privacidad, los monitores dan hacia las paredes, hay instalados tabiques divisores. Ambientan el sitio posters con imágenes de algún juego en red y de propaganda. La sala de espera cuenta con sillones de dos cuerpos y mesas redondas bajas. Dispone de un espacio exclusivo para menores de edad con computadoras apropiadas y filtros de control parental. Las máquinas de juegos en red están alejadas del resto para que no molesten a quienes necesitan mayor privacidad. Existen dos baños, uno para cada sexo, con sus símbolos de identificación, en perfecto estado de higiene y conservación.

A los tradicionales visitantes se les sumaron adultos. Proveen acceso a internet, chat, juegos en red, correo electrónico y otros servicios anexos. Al frente hay un stand de ventas de insumos de informática y a la izquierda de la entrada una Cafetería. De a poco se han incorporado nuevas computadoras a medida que el cyber fue creciendo. Las personas toman este lugar como un centro de reunión siendo el segmento más participativo el del los adolescentes. La cartelera anticipa los precios del uso de internet y juegos como así también los de las impresiones laser y escaneo de fotografías. Se destacan en sitios visibles los anuncios referidos a las restricciones que pesan sobre la comercialización de música y copia de películas no permitidas.