Estación Benjamín Gorostiaga

En enero de 1852, el Ejército Grande  para obtener agua y pastos para el ganado  se dirigió a la Laguna del Tigre. Acompañaba al General Justo José de Urquiza el teniente coronel Domingo Faustino Sarmiento,  que en su diario de campaña en su marcha a Caseros, describió el bello espectáculo que ofrecían los sembrados de trigo, la existencia de agua dulce a poca profundidad y la feracidad del suelo cubierto de altísimos pajonales. El maestro sanjuanino, creyó en la fertilidad del suelo y en la gente que poblaban las Chacras de Chivilcoy.

Al transitar por los  senderillos polvorientos de la pampa que indicaban con vaguedad el rumbo: “El panorama de la llanura se animaba cada vez más por la frecuencia de chacras con árboles,  se agrandaban los campos sembrados, veía con inmenso placer los trigales listos para la cosecha y se regodeaba con la enorme cantidad de plantas  frutales”. Sin embargo no todo era hermoso, las carretas saltaban como corchos sobre los hormigueros y vizcacheras, poniendo en peligro la estabilidad  del carruaje al sortear las matas de paja”. (1)

A fines del siglo XVIII y durante todo el XIX el camino de Las Saladas fue muy transitado por carretas que transportaban  mercaderías a las estancias y pulperías, además   por ser el único punto de encuentro de dos caminos, del que venía de Navarro y el otro que iba para 25 de Mayo, fue el sitio ideal donde traficaban indios con blancos el trueque de tabaco, yerba y otras bagatelas por aguardiente, pieles, cueros, mantas, ponchos, riendas, plumas, etc. obteniendo estos  últimos ganancias pingüe.

(1)Campaña en el Ejército Grande 1852 –  Textos Fundamentales – Tomo I – Domingo F. Sarmiento – Cía. General  Editora S.A. – Buenos Aires – Año1959

Laguna del Tigre

La Laguna del Tigre encadenada con la Laguna de San Bernardo, Las Nutrias, Blanca y otras, atravesaban longitudinalmente los campos de Bernarda Frías de Gorostiaga, Ambrosio Molina y Enrique Perisena (*) En época de crecidas estas lagunas  inundaban una extensión más o menos extensa con agua poca profunda; en el hábitat existía una rica  fauna y flora diferente a la actual; ante las intensas precipitaciones se desbordaban con frecuencias generando pantanos impasables para los arreos de vacunos. En los bajos predominaban los juncos y  camalotes. En  la zona circundante  las gramíneas y cardos, la paja brava y en los humedales el duraznillo blanco signo de la existencia de agua; mientras que los  ñandúes correrían libremente y el gavilán levantaba vuelo ante el menor ruido.

En el tramo ferroviario de Román Báez a Ayarza,  donde bordea el alto terraplén  la histórica Laguna del Tigre, en cuyas márgenes acampó el Ejército Libertador del General J. J. de Urquiza, en su lucha contra Juan Manuel de Rosas. Un historiador militar de fuste, como el Coronel Sobero, dijo que en su torrente de agua bebieron más de 24000  caballos. Dicha laguna correspondía en ese entonces al campo de Doña Bernarda Frías de Gorostiaga y en la década del sesenta perteneció  a su bisnieto Don Marcelo Lynch Gorostiaga.  

El escritor chivilcoyano Don Mauricio Birabent en su obra titulada “Chivilcoy – La Región y Las Chacras” (Páginas 33/34) la define como “una gran cañada pastosa que en dirección Este- Oeste se extiende a lo largo del arroyo Las Saladas, cerca del lugar actualmente ocupado por la Estación Báez del Ferrocarril Oeste en el Partido de Suipacha”. 

Esos campos, algo quebrados fueron de propiedad de Bernarda Frías de Gorostiaga y de Patricio Gorostiaga, este último se desempeñaba al momento de la invasión libertadora encabezada por Urquiza en el cargo de Juez de Paz del Partido de Chivilcoy.

Aún existe la vieja estancia, conocida por “campo de Lynch”, donde los vacunos se multiplicaban en la ondulante pampa. Don Marcelo Lynch, contemporáneo nuestro, fue un hombre de un amplio anecdotario, apegado a las costumbres y a las  labores del campo. Fue un criollo auténtico,  asistía sus tropillas a los desfiles tradicionalistas organizados en  los pueblos vecinos.

En la edición del  periódico Suipacha del 19 de septiembre de 1942,  el señor Marcelo Lynch Gorostiaga publicaba una solicitada, que contenía interesantes expresiones referidas a un entredicho sostenido con autoridades, decía: “si él se oponía o no al ensanche del camino”; “en efecto, la Estación Báez está en jurisdicción de este Partido – por Suipacha- y a la gran mayoría de sus pobladores y vecinos en general, más les interesa trasladarse desde aquel punto a este pueblo cabeza de Partido, que ir a Chivilcoy o a Gorostiaga”. Y, enfatizaba “Todo el mundo sabe, por otra parte, que el otro camino de Báez a Suipacha que llamaremos del Colegio, durante gran parte del año permanece intransitable; y en ese caso el vecino de Báez que se traslada a Suipacha y aún a Chivilcoy o Gorostiaga tendría evidente conveniencia en cruzar por mi campo, en vez de rodearlo, saliendo precisamente en sentido contrario, hacia el Oeste……” Continuaba diciendo “Refiriéndome finalmente al camino que separa mi campo del que fue de Gorostiaga, debo manifestar que es simplemente un camino vecinal, muy anterior a la Estación y al ramal del ferrocarril habilitado en el año 1866, salvo que alguien demuestre lo contrario”. (2)

(2)Periódico Suipacha Nº 695-Edición Especial – 28 de Octubre de 1964- Director Dr. Antonio A. Baroni – Suipacha (B)

(*)Registro Gráfico de las Propiedades Rurales de la Provincia de Buenos Aires – Departamento Topográfico – Superior Gobierno de la Provincia – Año 1865 – Apuntes para la Historia del p. y Ciudad de Suipacha- Prof. Arístides Testa Díaz- E. Theoría – Año 1974

Formación del Pueblo

El motivo de la construcción de la estación ferroviaria fue el excesivo trecho entre Suipacha y Chivilcoy;  fue habilitada en el mes de  Septiembre de 1866, distante de la Capital Federal  142 km y de Suipacha 15,48 km. La superficie del terreno ferroviario era de 323.000 metros cuadrados y sus galpones tenían una superficie de 2156 metros cuadrados. Paralelo a la trocha ancha que venía desde Suipacha, se fue consolidando lo que se conoció como el viejo camino de real, que se fue afirmando en el tiempo con el paso de las carretas y arreos de animales en pie y que fue  muy utilizado hasta que se construyó la Ruta Nacional Nº 5, perdiendo  éste poco a poco su importancia.

Según registros del Museo Ferroviario de Retiro (Bs. As.), “el 22 de agosto de 1866 un tren de prueba, compuesto de una locomotora a vapor y siete vagones chata con personal y materiales probaron la resistencia de las vías y terraplenes, adelantándose  cinco kilómetros de la Estación Gorostiaga rumbo a Chivilcoy. Es interesante destacar, que hasta el momento de llegar el tren a Chivilcoy, las mercaderías se llevaban a Buenos Aires en carretas cuyo viaje duraba de 8 a 15 días, según las condiciones climáticas.”  (3)

Tal como se ha visto, estos campos habían pertenecido a Bernarda Frías por la aplicación de la ley de Enfiteusis. Ante de finalizar el siglo XIX,  ya se advertía el incipiente nacimiento de un pueblo,  un pequeño caserío nacía en las cercanías de la parada ferroviaria.

El 11 de septiembre de 1909, la denominación del pueblo  recuerda a don Benjamín Gorostiaga, primitivo propietario de los campos en donde se construyó la estación intermedia de cargas del Ferrocarril del Oeste, situada al noreste de Chivilcoy a una distancia de 21 km y  a 15 km de Suipacha por Ruta Nacional 5, siendo su acceso a la altura del kilómetro 124.

Aprobado el expediente de fundación del pueblo, se estableció una primera división de tierras. Debemos recordar que en algunos casos  la subdivisión de tierras urbanas se fue dando por la sucesión entre familias propietarias de  mayor extensión, que luego se fueron convirtiendo en quintas y chacras. Posteriormente al darse el fraccionamiento en manzanas, estas fueron divididas en lotes para ser vendidos a propietarios particulares, con la intención de dar impulso a la urbanización que facilitaría la radicación de nuevos pobladores.

Sus primeras construcciones, eran bajas de estilo italianizantes, que se caracterizaban por su austeridad. Las viviendas fueron  variadas,  asentadas en barro, de material y algunos ranchos. En efecto, como en toda la provincia en el último cuarto del siglo XIX como el del principio del XX las fachadas eran de ladrillos a la vista con muchas ventanas exteriores, cubiertas con rejas de hierro forjado; con  amplias y largas galerías abiertas, habitaciones con puerta al patio, desde donde se podía percibir el perfume de los jazmines que invadían el ambiente, un aljibe en el centro de sus espaciosos jardines, rodeados de huertos en donde se cultivaban legumbres, zapallos y frutales, más alejados baños de servicios, galpón y gallineros.

El nacimiento del pueblo expresa una suma de ideas, no es la iniciativa de una sola persona, surge del esfuerzo mancomunado de varios vecinos que habitaban en el lugar. Doña Solveyra Varela para ese objetivo  donó parcelas de tierra para levantar el templo, una plaza, una escuela y el edificio de la administración municipal. Con respecto a la instrucción primaria se creó la Escuela nº 19 Almafuerte hasta cuarto grado, con una matrícula de 130 alumnos.

Por la calle que conduce a la estación en la década del cincuenta se veían llegar los cadeneros desde los campos transportando los tarros de leche a la dársena ferroviaria, el tránsito se hacía tumultuoso y los carruajes particulares iban  a esperar la llegada de alguna visita o de algún familiar. Los carreros mientras esperaban su turno de descarga, mataban el tiempo juagando a la pelota paleta en el único frontón habilitado.

A lo largo de su historia ha sido un pueblo sociable, con la llegada de los inmigrantes italianos y españoles se enriqueció  de modismos y hábitos nuevos, impregnando al ambiente sueños de un futuro mejor.

Con relación a los datos demográficos solo nos resta agregar que en 1941, Gorostiaga llegó a tener  1323 habitantes según el Censo Nacional y hoy apenas lo habitan  300 personas.

(2) FERROCARRILES-Un drama bien argentino – José A. Pernigotti-  1º Edición – Marzo 2012.

(3)Guía Comercial del Ferrocarril Sud – Constitución – Buenos Aires –  Año 1940

Administración Comunal

En los primeros tiempos una liga de vecinos cumplía las funciones de gobierno peticionando la adopción de medidas  a la autoridades de Chivilcoy. Hasta la década del cuarenta la administración de los asuntos públicos estuvo a cargo de un Alcalde,  para este Cuartel VII,  designado por el Intendente con acuerdo del Concejo Deliberante. Hoy ejerce las funciones un Delegado Municipal dependiente del Municipio de Chivilcoy, también cuenta con dos efectivos policiales permanentes para mantener el orden público y la seguridad de los bienes. Para el faenamiento de los vacunos se había habilitado un matadero particular. Se carneaban dos  reses por día destinadas para el consumo interno.

La primera oficina de Telégrafo fue establecida  en la estación del Ferrocarril del Oeste y estaba a disposición de la comunidad en el horario de 7 a 19 horas. La Estafeta Postal recibió el nombre de José Benjamín  Gorostiaga. (4) En los comienzo contaba con un buzón, después de algunos años funcionó en casas de negocios y aceptaba giros hasta $50. El servicio telefónico fue instalado por la compañía Unión Telefónica  con red a Chivilcoy y Buenos Aires y  contaba con una cabina pública.

Fiestas y Deportes

En el año 1941 las actividades sociales y deportivas se canalizaban a través del club Juventud Unida y la Cooperadora de Escolar.

Algunas veces por iniciativa del Club, otras veces de la cooperadora de la escuela o de vecinos  se organizaban festivales, kermeses y/o actividades deportivas para recaudar fondos con destino a obra benéficas.

A propósito, viejos vecinos  recuerdan que en año 1931 la Sociedad Recreativa Brisa del Plata organizaba los corsos frente a la estación del ferrocarril. Esta entidad tenía a su cargo los actos conmemorativos referidos a las festividades del Rey Momo. En cuanto a los  bailes se realizaban con rigurosa invitación en la casa del señor Rafael Suárez, se acostumbraba convidar a conocidos que residían en pueblos vecinos para que concurriesen a las fiestas de carnaval.

(4) Información extraída de la obra Orígenes de Gorostiaga escrita por la Profesora María Amanda Caggianesa – CONICET- UNLP- IMIACH)

Actividades Económicas

Cuando  se asentaron los primeros colonos, la actividad principal era el ordeñe, la huerta, cuidar las gallinas y sembrar el  trigo. La economía se organizó bajo el esquema de producción agropecuaria, esencialmente invernada, tambos, praderas y siembra de cereales.  Los principales sembrados fueron el trigo, avena, cebada, lino y centeno. El comercio estuvo ligado a los vaivenes de la cosecha y a los precios de los vacunos.

Durante el siglo XIX las transacciones comerciales fueron  monopolizadas por los almacenes de campaña y las pulperías. Las actividades comerciales y de servicios estuvieron localizadas en cercanías  de la estación. En los años cuarenta Gorostiaga  contaba con comercios dedicados al acopio de cereales, almacenes de campaña, estación de servicio de combustibles, tiendas y restaurante. Para el faenamiento de los vacunos se había habilitado un matadero particular.

En la década del treinta  se establecieron algunas familias de chacareros y tamberos, sería largo de enumerarlos y no quiero incurrir en omisiones. Estas familias fueron paulatinamente aumentando el círculo de chacras, granjas y tambos en explotación.

He tropezado con algunos inconvenientes en el relevamiento censal, por dicha causa nos hemos remitido a la Guía Comercial del Ferrocarril Sud publicada  en  1940, que me permitió definir algunas  actividades, a saber: 1 acopiador de cereales; 3 almacenes de ramos generales; 2 peluquerías; 1 restaurante;  2 surtidores de nafta, uno de “Texaco” y el otro “Itaca”; 1 tienda. Cabe acotar que las casas de comercio eran de ramos generales con secciones de tienda, almacén, materiales de construcción y ferretería.

Los propietarios de campos cedían una determinada cantidad de hectáreas para agricultura a un precio convenido libre gastos o compartiendo los mismos. Sobre un total de 32 arrendatarios  mencionaremos a: Plácido Álvarez, Justino Benítez,  Bernardo Bengochea, Viuda de Bonduel, Ciaffardini y Cía, Tranquilo Campi, José Campi, Luis Fracchia, Sebastián Lauhirat, Merialdo y Rebotaro, Mandirola Hnos. y Pollini Hnos.

Se destinaban potreros  para que  pasten los ganados  en invierno. De un total de 7 productores de invernada que se registraban, hemos rescatado los nombres de: Bernasconi Hnos.,  Lorenzo Caorci,  Teodoro Dafon, María Iberganaray, Zoilo Legarreta y  Marcelino Ribet.

Cuando la ganadería  comienza a desplazar la agricultura, se establecen importante tambos: Ana Baños, Bernardo Bengochea, Juan Bascarán, Bernasconi Hnos., Jorge Goñi, Félix Lanfort, Nicolás Lardo,  Pedro Moras, Víctor Moras,  Juan Sobera, José Varizone, Viuda de Zutirelli,  Pedro Busarelli, Juan Cantet y Juan Fernández.

El estanciero cuidaba de sus estancias, residiendo en ellas o viniendo temporadas,  en algunas había quintas y  se dedicaban a la chacra. Merecen mencionarse: “San Andrés”, de Lorenzo Catorce;  “Los Hermanos”, de Juan Cante;  “San Bernardo”, de María Ibarnegaray; Zoilo Legarreta; “San Bernardo”,  de la Sucesión Lynch; “San Juan”,  de María B. de Mariezcurrena; “La Esperanza”, de Marcelino Ribet;  “Araucaria”, de Luis Tiscornia y Haras “San Andrés”, de Lorenzo Caorci destinada a la cría de caballos de pura sangre.

El uso del suelo fue definiendo su perfil, identificando patrones que hacían a la dinámica económica, social y territorial. La parte referente a los precios inmobiliarios se basó en las  cotizaciones vigentes en el mercado en la década del cuarenta: Terrenos en el pueblo $0,20 la vara. Chacras y quintas $800 la cuadra, campos buenos $ 600,  campos en arrendamiento para haciendas, buenos $ 50,  para tambo, bueno $ 60, para cereales buenos $ 50 y para otros cultivos, buenos $ 50.- (3)

A principios del año veinte se establecen las primeras fábricas industrializadoras de productos ganaderos y sus derivados. En  el rubro Lechería y Granja se inventariaron 23 tambos; 1 Cremería y quesería, la “Granja Iris” de Roberto Orlandini y “La Blanqueada”, de Francisco Hubert. En la primera fábrica se trabajaba 2000 litros de leche y en la segunda 2600 litros diarios. Su excelente leche y quesos fueron muy  reconocidos por su calidad y sazón.

Por último,  no faltó el aporte de los apicultores desarrollando el arte de criar abejas para aprovechar su producción de miel. A mitad del siglo XX tenían  Lorenzo Caorci  25 colmenas  y Camilo Prunier 70 colmenas.

Ha adquirido últimamente renombre la pujante  metalúrgica denominada ALJO que fábrica, repara  y vende tanques de acero inoxidables para transporte de leche y otras sustancias alimenticias, con alto adelanto tecnológico incorporado y  que es un orgullo empresarial para la zona. Además, esta actividad está  incidiendo en los destinos del pueblo al convertirse en una genuina fuente de trabajo y flujo de fondos, inyectando a la comunidad  dinero.

Por último, en las calles de Gorostiaga quedaron marcadas las huellas  protagonizadas por esforzadas personas que dieron la base del pueblo,  abrieron el camino hacia el progreso con la esperanza de una vida mejor, pero sobre todo supieron  transmitir a las nuevas generaciones una enseñanza, que  sin tantas comodidades también se podía  disfrutar intensamente la vida.