Bicentenario de la Revolución de Mayo

Hacia el año 1910, cuando la República Argentina celebró el primer “Centenario de la Revolución de Mayo”, el país se encontraba en trance de rápida modernización. El desarrollo económico fue posible merced a la gran cantidad de tierras vírgenes que se destinaron a la producción agropecuaria a partir de la definitiva conquista del desierto y a la incorporación de algunos adelantos técnicos como la del molino de viento, el alambrado, la bomba y la maquinaria agrícola a vapor.

También influyeron los beneficios otorgados a una importante franja de inmigrantes, provenientes de la vieja Europa, que con sus familias se radicaron en el campo y se dedicaron a cultivar la tierra en carácter de arrendatarios o medieros en los predios rurales de las grandes estancias, lo que les permitió posteriormente a muchos de ellos a adquirir parcelas de tierra para dedicarse por cuenta propia y a defenderse organizando cooperativas agrarias para evitar la intermediación comercial de sus productos que ahogaban sus sacrificios y retaceaban sus ganancias.

Al fallecimiento del doctor Manuel Quintana, deceso ocurrido en marzo del año 1906, le sucede en el cargo hasta terminar el mandato presidencial el vicepresidente doctor José Figueroa Alcorta. Dentro del programa de festejos nacionales organizados con motivo de los cien años de la Revolución de Mayo, se llevaron a cabo en Buenos Aires distintos congresos internacionales de carácter científico y político, una exposición agropecuaria, comercial e industrial que mostró al mundo el poderío económico de la joven Nación.

La ciudad de Buenos Aires fue escenario de desfiles de agrupaciones civiles y de formaciones militares, con la participación de delegaciones extranjeras y del interior del país. La presencia de la Infanta Isabel de Borbón, tía del rey Alfonso XIII, realzó con su presencia la jornada de Mayo

En la provincia de Buenos Aires el gobernador titular era don Ignacio Darío Irigoyen (1906/1910), elegido por la Convención Electoral del 31 de enero de 1906; asumiendo el mandato el 1° de mayo de 1906 y lo completó hasta el 1° de mayo de 1910, oportunidad en que entrega la provincia a don José Inocencio Arias en medio de un sorprendente desarrollo económico no igualado hasta la fecha.

El citado gobernador quiso que la provincia de Buenos Aires estuviera bien representada en la conmemoración del primer centenario, para ello promulgó una ley provincial referente a la realización de los distintos actos protocolares, destinándose una partida del presupuesto para aplicarlos a sufragar los gastos de placas, monumentos, conferencias, reuniones literarias y diversos festejos populares.

El comisionado municipal del Partido de Suipacha, en aquel entonces era un caracterizado político y productor agropecuario, nos referimos a Don Román Báez, que en uso de sus facultades nombró una comisión de vecinos representativos para preparar los festejos en homenaje al “Centenario de la Revolución de Mayo”, dictando al efecto un Decreto Municipal, en el que se declaraba festivos los días 23, 24 y 25 de Mayo de 1910 en todo el Partido de Suipacha y, en el mismo  se ordenaba embanderar los edificios y paseos públicos; haciendo extensiva la invitación a la población para que colocarán banderas o escarapelas en los frentes de las respectivas viviendas.

En horas de la tarde del día 24 de mayo de 1910, a partir de las 16 horas, con la presencia del Comisionado Municipal, el  Juez de Paz, el Comisario de Policía, Autoridades Civiles, Eclesiásticas y  Presidente de la Comisión de Festejos acompañado de una nutrida comitiva de vecinos, se inician los actos con una salva de 21 bombas de estruendo, acto seguido se escuchaba a la banda de música ejecutar la Retreta del Desierto, marcha que recuerda como se reagrupaba los soldados dispersos después del combate. Al finalizar el día se realizó un programa muy entretenido, consistente en la instalación en los alrededores de la plaza principal bazares que daban premios a los ganadores de distintos juegos y simultáneamente se vendían rifas para obtener dinero en beneficio de los niños pobres del pueblo, continuándose luego con la entrega de prendas de vestir a familias carentes de recursos, dicha tarea  estuvo a cargo de la Asociación Civil-Religiosa Pro-niños Pobres de Suipacha, integrada por caracterizadas damas de la sociedad suipachense de entonces. Al alba del nuevo día, el 25 de Mayo de 19l0, se escuchó en todo el pueblo la detonación de 21 bombas, a partir de las 8 de la mañana, una delegación escolar integrada por niñas y niños entonaron el Himno Nacional Argentino en su versión completa en el centro de la Plaza Principal donde hoy ocupa la rotonda(1).

A las 10 hs. se procede al izamiento de la Bandera Nacional, terminada la solemne ceremonia, la comitiva oficial acompañada del público se dirigen al barrio las “14 Provincias” para la colocación de la piedra fundamental de creación del “Hospital de Caridad” que se iba a construir en el terreno donado por el vecino Hermógenes Llorente en donde hoy está levantada la Escuela N° 8 Ntra. Sra. Del Rosario. En dicho lugar, por más de cuarenta años permaneció enterrado un cofre con monedas, medallas y un pergamino firmado por autoridades y vecinos participantes de aquel acto.

Como parte de los festejos de los actos conmemorativos se organizó para las 11 de la mañana la celebración de un solemne Te-Déum en la Iglesia Parroquial, oficio que estuvo a cargo del Reverendo Padre Tomás Dun Leavy, quien fuera cura párroco de Suipacha entre los años 1903 a 1918.

Luego en presencia de numeroso público, los niños y niñas de distintas escuelas, cantaron a coro el Himno Nacional Argentino y el Himno Patriótico Infantil. Seguidamente declamaron poesías a la Patria, a la Bandera y al General José de San Martín. Los discursos estuvieron a Cargo de la señorita Florencia Vera, del niño Arístides Testa y de la niña Zulema Godoy. Las  declamaciones alusivas a San Martín y al Pabellón Nacional estuvieron a cargo de las niñas Ángela  Traversaro, Ana  Z. Cemino y de la señorita María Cirigliano. El “Canto a la Patria” estuvo a cargo de la señorita Justa Cemino y la alocución al “25 de Mayo” de la niña Velia Sanseverino. Para cerrar la serie de cantos, se entonó a coro la Marcha Triunfal.

Los actos continuaron por la tarde a partir de las 15,30 hs., momento en que frente a la Casa Municipal el Comisionado  Don Román Báez acompañado de autoridades civiles hace la distribución de medallas conmemorativas  y se invita a un lunch, servido sobre pequeñas mesas adornadas con flores y cintas argentinas, en el transcurso del mismo se ofreció bombones a los escolares.

Para culminar con los festejos la asociación civil “Centro Recreativo Suipachense” presidido por don Esteban G. Iribarne y secundado por don Ignacio Duro organizó el baile oficial, conocido en la época como baile de gala con rigurosa invitación previa, comenzó a las 21 hs. en la sede de la Sociedad Europea, que estaba  ubicada en la esquina de la calle San Martín y 9 de Julio, haciendo cruz con la Plaza Balcarce. Recordemos que la Sociedad Europea abrió su local en el año 1902, dicha entidad estuvo integrada por prestigiosos vecinos, entre ellos Marco P. Baroni, Hermógenes Llorente, Ciro Placo, Juan M. Testa, Eduardo D”Onofrio, Domingo Cirigliano, José Tust, Vicente Cirigliano, Antonio Lombardo entre otros.

En la década del cincuenta, durante la administración municipal del señor Oscar A. Delfino, funcionó en ese inmueble una Cooperativa de Consumo y Producción, la que concurrían los vecinos para adquirir a bajo precio. A mediados de la década del noventa, la precariedad del edificio obligó a las autoridades municipales a desmantelar sus techos y aberturas ante el riesgo que significaba para los ocasionales transeúntes.

Durante los días previos al 25 de mayo de 1910, las direcciones de las distintas escuelas del Partido de Suipacha, organizaron actos alusivos a la conmemoración, uno de ellos fue el realizado por el Colegio N° 1, que habría contado -según testimonio verbal del Dr. Antonio A. Baroni- con la actuación del célebre payador Gabino Ezeiza, que en el año 19l4 actuaría en el recién inaugurado Teatro Español.

Con respecto a las medallas distribuidas por el municipio a los asistentes de los actos, era de cobre y contenía las siguientes inscripciones: en el anverso “1810 – 25 de Mayo – 1910” decía Centenario Argentino – Suipacha. En el reverso: “Oíd Mortales el Grito Sagrado”, seguido de puntos suspensivos, decorado su fondo con la figura del Cabildo de Mayo y en uno de sus costados la imagen de un ángel con sus manos extendidas hacia arriba, sosteniendo una antorcha. Una replica exacta de la medalla se halla en poder del coleccionista local, señor Arturo Echevarría (Min).

A partir de 1910 los suipachenses descubrían como el resto de la sociedad argentina, nuevas formas de hacer política. Por esa época un movimiento nacional (Unión Cívica Radical)  comenzaba a despertarse para oponerse a largos años de liberalismo (Unión Conservadora) que defendía los intereses propios y los del sector productivo y nacía a su vez una nueva forma de resistencia, distinta a la gremial, originadas por un movimiento de conciencia de clases, que buscaba expresarse (Socialismo).

La celebración de los cien años de la Revolución de Mayo creó un clima de entusiasmo general que influyó para que se concretarán en la “Década del Centenario de la Independencia”,  comprendida entre los años 1911 a 1920, numerosas iniciativas en el pueblo de Suipacha; entre las que merecen citarse: Habilitación de la escuela N° 8 Ntra. Sra. Del Rosario, a dos cuadras del actual emplazamiento. Instalación de un cinematógrafo por don Ignacio Duro como anexo de su confitería ubicada en la esquina de Rivadavia y 25 de Mayo (1911). Apertura de la sucursal Suipacha del Banco de la Provincia de Buenos Aires (5-12-1915). Creación del Colegio Nuestra Señora del Carmen, en su primitiva sede de 1° de Mayo esquina San Lorenzo. La puesta en funcionamiento de la usina eléctrica con máquinas propias. La comunidad española alcanzó su propósito, inaugurando su sede social (1914). Se licitó el empedrado de las calles del centro. Se funda el Club Atlético y Social Comercio. En dicha década, se suceden dos comisionados y cinco intendentes municipales.

Para concluir diremos: Que la conformación de nuestro  primer gobierno Patrio dio nacimiento a nuestra propia historia. A doscientos años, debemos honrar a los principios que nos dieron origen y construir entre todos un país más justo, que como prioridad garantice las mismas oportunidades para todos su habitantes sin distingos de edades, credos e ideas.

Los argentinos de hoy aspiramos a la consolidación de una Nación que sea reaseguro de Proyectos e Ilusiones y un Estado que garantice la seguridad, salud, empleo, justicia y educación. Todavía resuenan las palabras del ex presidente don Roque Sáenz Peña, como un verdadero desafío, que decía en aquel entonces: “En este momento decisivo y único vamos jugando el presente y el porvenir de las instituciones políticas, hemos llegado a una etapa en que el camino se bifurca con rumbos definitivos. O habremos de declararnos incapaces de perfeccionar el régimen democrático que radica todo entero en el sufragio, o hacemos obra argentina, resolviendo el problema de nuestros días, a despecho de intereses transitorios que hoy significarían la arbitrariedad sin término ni futura solución.”

 

(1)   Hacemos la salvedad que por Decreto del Poder Ejecutivo Nacional de fecha 30 de marzo de 1900, en las festividades oficiales o públicas, así como en los colegios y escuelas del Estado, sólo se cantaba la primera y la última cuarteta y el coro de la canción sancionada por la Asamblea General  del 11 de mayo de 1813.

Bibliografía Consultada:

Programa de Actos del Centenario – Biblioteca y Museo Estrada-Suipacha-Año l982.

Historia Argentina-19° edición-Francisco Arriola-Año 1966-Editorial Stella.

Historia Argentina-10° edición-José G. Ibáñez-Año 1965-Ed. Troquel SA.

“Las Alternativas Políticas Argentinas del Siglo XX: Pasado y Presente”. Dpto.

Educación de la Universidad de Belgrano-Año 1984.

“Apuntes para la Historia del Partido y Pueblo de Suipacha”-Arístides Testa M. Díaz-

Editorial Teoría – Bs. As. – Año 1974.