Oscar José Delfino, político suipachense (1914/1999)

 

Fue el impulsor de la reforma de la Ordenanza Impositiva Fiscal de 1943 que transformó el impuesto que pesaba sobre el alumbrado público en  tasa retributiva de servicios

Este relato no pretende ser una apología peronista; no pretende ser una propaganda de  su obra ni de su persona. Pretende, eso sí, reflejar  la gestión municipal de  Oscar Delfino, desde el 11 de mayo 1952 hasta el 13 de octubre de 1955.

Ante de profundizar sobre el tema, me introduciré en su vida de futbolista. Es más, estuve leyendo la página nº 23 del diario “Nueva Palabra” de Buenos Aires  del 6 de septiembre de 1939 que expresaba de modo literal: “Hace proezas en el arco de All Boys el buen arquero Delfino”…“llegó siendo un muchachito de La Pampa, lleno de ilusiones y de ciertas condiciones para la práctica del fútbol”… “luego comenzó jugando en la tercera división de Huracán y pronto su nombre ganó popularidad, era un arquero de manos seguras y de un golpe de vista notable”. “Durante cuatro años defendió la valla del “Globito”, al terminar el contrato se fue a la provincia de Mendoza a jugar en el Club Gimnasia y Esgrima, de vuelta en Buenos Aires se alistó en All Boys, institución que le deparó innumerables satisfacciones”. Su compañera de vida, doña Alsacia Fuste, nacida en Luján, fuera de su papel de madre fue maestra de grado y directora de la Escuela Nº 6. En los momentos en que afloraban  los bajones emocionales y los golpes políticos eran más duros, se convirtió en su consejera.

Aquí en Suipacha iniciaba su carrera política integrando la Juventud Renovadora de la  Unión Cívica. Más aún, podemos leer la  constitución de la Comisión de la Junta Renovadora   en el  Acta Nº3  del 12 de enero de 1946, en la ocasión era Presidente don Tomás José Kenny, Vice-presidente  Oscar José Delfino, Secretario  Ángel Arenas, Prosecretario  Rafael Antonio Bermejo, Tesorero Oscar Fernando Arenas, Protesorero  Ricardo Aníbal Cerri y delegados convencionales ante el Comité Provincial los señores Emilio Siri, Ignacio Zapirain y el Dr. Ramón Domingo Rionda, además de otros caracterizados vecinos. El 17 de octubre de 1945 marcó la incorporación del obrero al escenario político del país; para ese entonces se desempeñaba como empleado del Ferrocarril del Oeste en la Estación de Suipacha.

Las consecuencias significativas de su destacada actuación política y gremial, se vieron reflejadas en la amplia mayoría de votos que conquistara en la elección  interna entre  los afiliados del Partido Peronista. Por esa causa representaría  a los peronistas  en las elecciones generales del 11 de noviembre de 1951. En dicha contienda resultaba elegido Intendente por el pueblo y prestaba juramento en sesión pública del 1º de mayo de 1952. Días antes,  el 29 de abril de 1952 el doctor Antonio Alfredo Baroni prestaba juramento como Diputado provincial de la UCR  por la primera sección electoral.

En su primer período  y parte del segundo  fue Secretario de Gobierno y Hacienda el señor Eduardo Martí, que venía desempeñándose como auxiliar contable  y  transitoriamente a  cargo de la Sub-delegación del Ministerio de Trabajo y Previsión. Designó como auxiliares para el cumplimiento de sus atribuciones y deberes  a don Lorenzo Erreguerena a cargo de la Contaduría, en la custodia de los fondos al  señor Juan Carlos Byrne y confió  en el vecino Pedro Ghione la función de Inspector de calle. Al mismo tiempo, tomaron posesión de sus cargos de concejales justicialistas: don Isidoro Cepeda, elegido Presidente del Honorable Concejo Deliberante  y los señores  Oscar Arenas, Juan Bonadeo, Enrique Cross y Alfredo Selim. El diputado por la Primera Sección Electoral don Francisco González Rodríguez (Panchulo) fue designado Congresal del partido ante Comité Nacional y el comerciante don Armando Lanzavecchia Delegado Municipal en General Rivas.

Como signo de fidelidad política, colocó adherido a los vidrios de las puertas  de la biblioteca de su despacho  las caras de Juan Perón y Evita  y en el medio de los dos  el escudo del partido peronista. La biblioteca aún permanece en el despacho del actual Intendente Municipal. Como era costumbre  el Intendente y el Secretario  vestían de riguroso saco y corbata.

Desarrolló un programa social que le atraería la adhesión  especialmente de los humildes. Tuvo   una administración ordenada, sobrio manejo de las finanzas y se preocupó por el bien común de sus conciudadanos. En los primeros años, concibió un plan de gobierno con criterio orgánico, atendiendo a las necesidades más urgentes para ejecutarlas de acuerdo a la urgencia impuesta por las exigencias del momento.

Algunos hechos salientes de su gestión fueron: la reparación y mejoramiento del parque de máquinas  deteriorado por el uso, la compra de un tractor y un arado para el mantenimiento de las calles y caminos, compra que fue bien recibida por el sector agropecuario, reacondicionó el camión regador y adquirió un carro para la recolección de los residuos. Por otro lado mejoró los edificios municipales, siendo unas de sus  primeras órdenes la construcción de portones de entrada  del cementerio y veredas en su frente, el arreglo de  los deteriorados techos de  los galpones del corralón y  mataderos.

Poco a poco se dedicó a la conservación de las calles, plazas y paseos públicos, limpieza de cunetas y de terrenos baldíos, colocación de carbonilla en las veredas de alto tránsito como la que conducían al Hospital y al barrio La Costa Brava, ordenó el blanqueo de muros y postes, poda del arbolado, desinfección y desratización e incorporó la contratación mensual del camión atmosférico.

Entre las medidas sanitarias reforzó la lucha contra   la epidemia de parálisis infantil que asolaba la región  y con las autoridades del Ministerio de Salud de la provincia se realizaron campañas de prevención de enfermedades transmisibles y su profilaxis, como así también recomendaciones sobre higiene del aire, del agua y de los alimentos.

Entre otros emprendimientos que favorecieron el progreso: construyó un parque de juegos y una canchita de fútbol en el terreno baldío situado frente a la Estación del Ferrocarril Sarmiento, dando al sitio  un agradable aspecto. Aumentó  los metros lineales  de la red eléctrica en la Planta Urbana, Barrio La Costa Brava y en el acceso a la Ruta Nacional 5,  embelleció los jardines de la Plaza Balcarce y contrató un placero.

Su obra social, deportiva y cultural fue un claro reflejo de sus inquietudes comunitarias, colaboró con el gasto de servicios fúnebres  a los pobres, realizó entrega gratuita de remedios, veló a toda hora por  la calidad de los alimentos en carnicerías, panaderías, fruterías y comercios con el fin de prevenir eventuales intoxicaciones y otras enfermedades.

Brindó  subvenciones mensuales a la Biblioteca y Museo José M. Estrada y  al  Centro de Educación Física con el fin de estimular la concurrencia de los alumnos a ambas Instituciones. Además mejoró  la cancha de fútbol mayor, haciendo colocar el alambre olímpico y construyendo vestuarios y una pista de atletismo. En el área del ciclismo,  organizó por intermedio de la Comisión de Educación Física en el año 1952 una prueba denominada “Doble Rivas” para corredores de quinta categoría y debutantes donde intervinieron 16 competidores.

Es sabido que sintió como propias las distintas inquietudes culturales, por eso motivo apoyó la concurrencia de un delegado municipal al Primer Congreso de Historia de los Pueblos de la Provincia de Buenos Aires realizado en Santa Fe entre los años  1951/1952, siendo designado representante  el Profesor Arístides Testa Díaz, quien presentó   una ponencia,  consistente en la colocación de un hito indicador del paso del ejército grande por el pago “Los Leones”  en enero de 1852.

Asimismo durante su gestión vendrían otras obras, la construcción de la Escuela Nº 8 en su actual emplazamiento y la pavimentación de la calle Combate de San Lorenzo de acceso a la Ruta Nacional Nº 5; a nivel financiero se preocupó de saldar las deudas contraídas con el Instituto de Previsión Social, con los proveedores y con la compañía generadora de electricidad provincial.

Otro hecho de relevancia, fue la promulgación el día 19 de diciembre de 1952 de  la Ordenanza Impositiva Fiscal modificatoria a la que venía rigiendo desde el año 1943, logrando introducirle una importante reforma, es decir transformaba el impuesto que pesaba sobre el alumbrado público en tasa retributiva de servicio, eliminando de esta manera el impuesto fijado que tenía en cuenta la valuación fiscal del inmueble urbano.  

En su segundo período de gobierno comunal debió afrontar  los odios y animosidades  entre oficialistas y opositores al gobierno. En esa difícil etapa abrió su  corazón y puso su  buena voluntad para apaciguar las exacerbadas pasiones. Fue destituido  por el golpe militar del  16 de septiembre de 1955; siendo sometido posteriormente   a un  sumario imputándosele actos personales que se consideraban en infracción a las disposiciones de responsabilidad administrativa. Cuando se le sustanciaba el sumario, se ofreció Don Esteban Iribarne, caudillo radical,  a responder pecuniariamente por él. Quedó absuelto de culpa y cargo. No es de extrañar que Delfino tuviera un comportamiento digno con los detenidos por el régimen peronista, los visitó y les brindó  la ayuda que pudo  dentro de las limitaciones que imponía  el Estado de Sitio vigente.  Dicha conducta fue agradecida por los propios detenidos cuando recuperaron su libertad. Decididamente no acepto la adulación de sus partidarios ni los ataques a los políticos opositores.

Un rasgo peculiar lo largo de su vida fue la participación desinteresada en innumerables comisiones de bien público, fue socio fundador y primer presidente de la Sociedad Cuerpo de Bomberos Voluntarios, Vicepresidente de la Sociedad Italiana, alentó la creación de la única cooperativa de consumo existente en Suipacha en la década del cincuenta, fue miembro del Club Sarmiento, de la Asociación de Jubilados y Pensionados, Oficial de Justicia, Juez de Paz, Comerciante y Vecino Ilustre designado por el H.C.D mediante Ordenanza del 13 de octubre de 1992.

A efectos de tener una visión global de la familia, consideramos  imprescindible incorporar en este relato a su hijo Juan Antonio Delfino que desde el año 1991 viene siendo reelecto ininterrumpidamente en el cargo de Intendente Municipal   por el  voto popular, demostrando a lo largo de los años  experiencia y conocimiento en el manejo de la cosa pública. Su hija mayor, Margarita Delfino, ha sido una destacada docente de ascendente carrera en  el gremio de la educación, llegando a ocupar importantes cargos directivos. Fue concejal y Presidente del Honorable Concejo Deliberante conduciendo con acierto asuntos delicados.

La última imagen que me quedó de don Oscar Delfino fue su contextura fuerte y alta, de cara redonda y frente ancha, serio y amable, se le tenía un gran respeto, era de carácter áspero cuando se lo hacía enojar y no toleraba las murmuraciones con cizaña.

 Su decisión y rapidez de pensamiento fue puesta a prueba cuando siendo un consagrado arquero en la reserva, en un partido de los sábados, sucedió un curioso episodio muy comentado por las radios de Buenos Aires, la pelota quedó detenida  sobre el travesaño, salta y la toca hacia atrás cediendo al córner.

El fallecimiento de don Oscar José Delfino,  merece una mención especial que el pueblo le supo reconocer en vida, se encuadra en un  adagio  de alto contenido moral: “entró al gobierno  con una bicicleta como único patrimonio personal y se retiró con  la misma al dejar el cargo”. Todo un ejemplo, en una sociedad  donde los valores de honestidad se ven constantemente avasallados.

He aquí el fin de esta nota. Falleció en Suipacha el 26 de mayo de 1999, sus restos fueron inhumados en el cementerio  local.