Personaje con historia

El doctor V. Mario Quartaruolo es, sin duda alguna, “un hijo ilustre de Suipacha” tal como lo define el editorial del Semanario Abierto del viernes 17 de junio de 2005. Nació en Suipacha en el año 1912, era hijo de Doña Amelia De Nápoli y Vicente Quartaruolo. Cursó el nivel primario en la Escuela Nº 1 Juan Bautista Alberdi de esta ciudad, el bachillerato en Mercedes y sus estudios de abogado en Buenos Aires.

De destacada actuación en el país, fue el décimo presidente del Instituto Nacional Belgraniano desde  1968 a 1970, miembro emérito de la Academia Nacional de Historia Argentina y prestigioso integrante de la Sociedad Bolivariana de la República Argentina. Ocupó la vicepresidencia segunda del Instituto Nacional Browniano en 1982. Eminente Catedrático, su carrera docente lo llevó al decanato de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Morón desde 1967 a 1973.

Además de ser su competencia específica la investigación histórica y la difusión de la vida y obra de Manuel Belgrano, estudió con precisión los hechos que incidieron en el desarrollo de la Organización Nacional durante el siglo XIX. Entre los libros de su autoría merecen citarse: “Combate de Quilmes” en su sesquicentenario, “Ideología de Belgrano a través de sus maestros y escritores”, “1833 el ataque paraguayo a Corrientes”, “La Argentina” en Monterrey, “Los colores de la primera bandera argentina”,  “La cultura y el Libro”, “El mar como causa de la pérdida del imperio colonial español”, “Ayacucho, conocimiento de la Independencia”, etc. Entre sus obras inéditas mencionaremos la separata que  presentó en el Tercer Congreso de Historia Argentina y Regional en Santa Fe, realizado entre el 10 y 12 de julio de 1975, titulada “Suipacha, origen y nacimiento del partido y ciudad”, señalando era producto de reducir la superficie a las grandes extensiones de los partidos vecinos para facilitar la buena administración, el ejercicio del poder de policía  y promover progreso de la región.

Ha disertado en universidades e instituciones científicas, artísticas, políticas y militares. En su labor de conferencista ha pasado por las tertulias realizadas en la Biblioteca José M. Estrada de Suipacha. En sus jugosas charlas, sostenía que el nombre “El Durazno” estuvo relacionado con lo que sería luego el Partido de Suipacha desde los mismos orígenes del Virreinato del Río de La Plata. Y agregaba, que cuando los  exploradores llegaron a estos lugares les llamó la atención el “duraznillo blanco” que crecía cerca del arroyo homónimo y que las tierras, habían estado habitadas desde tiempo lejanos por los indios Pampas. El paraje cerrito o cañada  “El Durazno” distaba de la “Guardia de Luján”  8 leguas y  se encontraba a la vera del camino a las “Salinas Grandes”, de las que se traía la sal para la preparación de las carnes y cueros.

Aquí en Suipacha, su padre Vicente Quartaruolo estaba asociado con   Rafael D” Napoli en la explotación desde el año 1907 de una imprenta, librería y casa de fotografías, sobre la calle San Martín 638 entre Balcarce y 25 de Mayo, vecino calle por medio con la ex-librería de Teresita D”Napoli en San Martín 204 de esta ciudad.

Su progenitor fue el director y propietario del Semanario “Alborada”, cuyo primer número salió a las calles el 3 de noviembre de 1907, auto rotulado periódico “Social, literario y humorístico” dedicado al bello sexo; sus publicaciones se caracterizaban por su ironía y mucha galantería.

De la  pluma de su hijo, en la década de los setenta nacieron múltiples artículos publicados en el periódico “Suipacha”, mereciendo mencionarse: “La Victoria de Suipacha” y “Cuando Suipacha era El Durazno”.

Su personalidad y reconocida trayectoria en el camino de la historiografía  argentina trascendió las fronteras. Su familia aún es recordada en Suipacha por su plena disposición a colaborar en todas las  iniciativas culturales, sociales y de beneficencia.

Fue un divulgador incansable del pensamiento de  Manuel Belgrano como fuente de conocimiento. Falleció el 25 de septiembre de 1987 en la Capital Federal,  asistieron al velatorio vecinos de Suipacha para mostrar respeto, admiración y estima hacia su persona, dotada de cualidades morales y de dignidad. Sus restos descansan en paz en la bóveda familiar en el cementerio de la Chacarita.