Plaza Brown

Agobiados por los problemas del día, algunos vecinos se niegan  a examinar los lugares por los cuales transitan, sin descubrir aspectos inesperados que revelan las características de su entorno. Hoy, nuestra mirada se va detener en la Plaza Brown, identificando sus atributos y formas.

Es una de las principales plazas de Suipacha, se encuentra ubicada en el corazón del ejido urbano, a la derecha de la estación del Ferrocarril Sarmiento; debe su nombre al almirante Guillermo Brown, héroe nacional.

Mi memoria me lleva al año 1866, fue inicialmente parte de la esquina del campo de Toribio Freire en el deslinde con los de don Basilio Labat y Jorge Suárez, este último hermano de doña Rosario Suárez, fundadora del pueblo.

En el año 1952  era un potrero abierto y descuidado. Durante la primera intendencia de Oscar Delfino, se habilitó una canchita de fútbol,  escenario de disputados encuentros entre los jóvenes del Barrio de Suipacha Chico y La Costa Brava. Los recuerdos afloran, en esos tiempos me escapaba de mi casa para ver jugar a Pocholo, Beto, Bicho, al Gato y otros tantos, que me hacen añorar una etapa de mi vida. Los partidos se jugaban  los días sábados después de almorzar y  llegaban a durar hasta tres horas.

Con frente a la calle Ferroviarios se levantaba un alambrado olímpico de mediana altura, que llegaba hasta la intersección con la calle Belgrano. Paralelo a las calles Belgrano y Mendoza corría un alambrado de siete hilos con varillas de madera cada setenta centímetros. En los costados de ambas calles  había añejos  paraísos.

La calle Belgrano  bordea la fachada principal de la estación y el parque  protegido por una cerca de metal de un metro veinte de alto por  cincuenta metros de largo. Sobre Mendoza, hay dos  viviendas  construidas de material de baja altura, de ladrillos a la vista, destinada a los empleados de la empresa del Ferrocarril del Oeste hoy Sarmiento.  Ambas calles estaban cubiertas por un angosto empedrado para la circulación de los carruajes que esperaban el descenso de los pasajeros del tren. Hoy, esos adoquines están cubiertos de asfalto negro. En el sector que da a la curva de la calle Ferroviarios se habían instalado juegos infantiles: hamacas, tobogán y un arenero.

En 1969, el predio sufrió modificaciones en su estructura, desaparece la canchita y son arrancados los árboles existentes, el paisaje del lugar quedó cambiado en lo material y en lo espiritual; las vivencias de los  partidos de fútbol, defendiendo el honor del barrio quedaron sepultadas para siempre. Solo el recuerdo las puede rescatar.

La Plaza Brown,  fue inaugurada para las fiestas patronales del 5 de octubre de 1969 durante el mandato del  Intendente Municipal de Don Miguel Mujica. Fue La Armada Argentina la que donó el material marino que está a la vista, el Regimiento 6 de Infantería con asiento en Mercedes puso la mano de obra de sus conscriptos y la Municipalidad la dirección técnica. Hay quienes dicen, que mirándola desde el aire, se asemejaría a la silueta  de un barco.

La Armada Nacional cedió sin cargo el mástil que remeda el palo mayor de un buque de guerra y un ancla con sus cadenas para sujetar  navíos. Para las fechas patrias y días festivos se izaban banderas y banderines que formaban  las palabras  ARA y Suipacha, dándole al sitio un  toque marinero.

En la ceremonia de apertura de la plaza Brown, asistieron jefes navales, oficiales superiores del Regimiento 6 de Infantería General Viamonte, autoridades políticas  civiles, escolares, eclesiásticas, policiales, colegios secundarios y  bomberos con sus ropas de gala, acompañaba la ceremonia un numeroso público.  Una compañía de la Escuela de la Armada junto al cuerpo de Blandengues  realizó la formación de honor.  

Luego de la interpretación del Himno Nacional Argentino por la banda de música de la armada, hizo uso de la palabra el señor Intendente Municipal y luego autoridades militares. Posteriormente se procedió al descubrimiento del busto y de la placa alusiva. Impartió la bendición, el reverendo cura párroco de Suipacha Padre Luis Santiago Brady. Al terminar el acto la banda interpretó la marcha de San Patricio.

Desde su habilitación, se han realizado homenajes al almirante Guillermo Brown, con motivo de la visita de autoridades consulares y de la embajada de Irlanda, sumándose al acto gran cantidad de público y de integrantes de la comunidad irlandesa en Suipacha. El almirante nacido el 23 de Junio de 1777 en el pueblo irlandés de Foxford, fue  el pionero y promotor de la armada argentina en el año 1814, fecha en que fue convocado a prestar servicio militar en su patria adoptiva.

Todas sus calles interiores conducen al centro de la plaza, en donde   los visitantes  al levantar la vista quedan  sorprendidos por la altura  del mástil. Las riendas sirven de sostén de lienzos fuertes para recibir el viento que impele a la nave.

De espalda a la calle Mendoza, encontramos una escultura del  jefe naval, en actitud propia, realizada en bronce, ubicada en un plano superior, reposando sobre un pedestal de mampostería y a ambos lado  dos cadenas de ancla. En  la pared del pedestal hay colocada una inscripción grabada en una plancha de bronce.

El diseño actual de la plaza es el mismo de fines de la década del sesenta, junto con la Plaza Balcarce y el  Prado Belgrano son los tres sitios en donde hay esculturas de próceres argentinos.

Quien cruza a menudo por la avenida interior que parte desde la intersección de las calles  Belgrano y Ferroviarios, a pocos metros de caminar encuentra un ancla, ornamento marino colocado sobre un pedestal de material, con soportes y cadenas; construida con hierro forjado, compuesta de una barra terminada en uña, dispuesta para afirmarse en el fondo del mar para sujetar una nave.

En los últimos años se la ha dotado a la plaza de modernos juegos infantiles, una calesita cercada para mayor protección, convirtiéndose en  lugar de encuentro de padres, niños y niñas. Los antiguos bancos de mármol  blanco han sido distribuidos en su contorno y cuenta con columnas de alumbrado que sostienen farolas.

Dos calles son las arterias más importantes del barrio, Belgrano y Ferroviarios. En la primera se encuentra a toda hora del día gente caminando, se ensancha a partir de la esquina con Sarmiento y conduce directamente a la sala de espera de la estación ferroviaria.

La otra, Ferroviarios, de incesante tránsito por ser la entrada al barrio La Costa la Brava; recorriéndola observamos que conserva en algunos de sus tramos veredas angostas y cercos cubiertos de ligustrina.

Por las tardes, cuando la canícula del verano se hace sentir, el paisaje se aviva,  con la presencia de familias sentadas en el césped disfrutando del mate, mientras los niños se trepan a los juegos. A la tardecita para los más jóvenes -de vez en cuando- las bandas de rock contratadas por el Municipio, ofrecen conciertos vespertinos. Durante el otoño los concurrentes se sientan en los bordes de ladrillos de sus orillas para disfrutar la calidez del sol.  

En verano, los visitantes, los viajantes y forasteros encuentran bajo la reparadora sombra de los  árboles el sitio propicio de la siesta que se torna indispensable. Para carnaval las murgas y comparsas desfilan a su alrededor  creando un colorido especial, mientras la gente aplaude a los artistas que actúan en el escenario. Y, durante el año escolar, la actividad de los estudiantes de la secundaria  con edificio en la esquina de Mendoza y Rivadavia, incrementan el bullicio y las risas  impregnando al lugar de  un clima juvenil.

Quién transita por sus calles interiores, se percata  de sonidos desconocidos en los que antes no había reparado; en los días feriados y de fiestas va cambiando la sonoridad del ambiente según los horarios, unos emanan de la naturaleza, del frotar de las hojas impulsadas por el viento, de las aves que anidan en las plantas y otros, del ruido de los automotores al acelerar su marcha o del silbato del tren de  pasajeros que se detiene en la estación.

Para los suipachenses la plaza Brown es un espacio abierto, es el punto de encuentro de la familia, escenario de fiestas y de recreación infantil.