Primeros establecimientos históricos de enseñanza primaria en el Partido de Suipacha

A partir del año 1820 los sucesivos gobiernos nacionales se preocuparon por incorporar a la mayor parte de los niños y jóvenes al sistema educativo, alentando la creación de escuelas con el otorgamiento de subvenciones a las personas que así lo hicieren.

En aquella época era muy difícil enseñar los rudimentos de la escritura y las cuatro reglas fundamentales de la aritmética a los pobladores dispersos en la extensa llanura de la provincia de Buenos Aires.

Los gobiernos repartieron manuales que contenían lo más sustancial de los temas a las

familias campesinas para que las madres y personas, que sin tener formación docente tuvieran aptitud para enseñar y transmitieran a pequeños grupos de discípulos reunidos en los hogares los conocimientos elementales.

Desde 1832 a 1852, las escuelas públicas de la provincia de Buenos Aires fueron suprimidas por un decreto del Gobernador Juan Manuel de Rosas; ese período se caracteriza por maestros de poca formación, ausencia de un sistema escolar uniforme, escasos recursos e insuficiente número de libros para distribuir.

Esta situación da origen a maestros que concurrían a domicilio por un arancel, para enseñar las primeras letras, ejercitar la lectura, practicar dictados, haciendo hincapié en las acentuaciones, en la pronunciación castellana y en la conjugación de los verbos; también preparaban para resolver problemas de aritmética y geometría, interpretar mapas, etc..

En 1840 se imprimieron libros para incorporar al sistema educativo vigente a los hijos de los inmigrantes, con el propósito de acercarlos a la realidad del país que los acogía. Una de las principales ediciones se refería al período hispano señalando la sólida huella cristiana, entre ellas merece citarse “Historia Crítica de España” por Juan Masden, en cuatro volúmenes.

En el año 1872, ocho años después de creado el Partido de Suipacha, se conoce del funcionamiento de un establecimiento de enseñanza primaria, localizado en el cuartel III, adscritpo a Mercedes, en lo que hoy se denomina cuartel VII del Partido, en la zona del arroyo de Los Leones, en el deslinde con el partido de Mercedes, hoy cuarteles V y VI de éste último.

Recién en el año 1875 se dicta la Ley de Educación Común, estableciendo la gratuidad y obligatoriedad de la enseñanza primaria, durante este período se inicia en la provincia de Buenos Aires una ola de fundaciones de escuelas con la consiguiente reducción de la influencia del clero y la prescindencia de la educación religiosa.

EL Censo Nacional de Educación realizado en el año 1872, denuncia la existencia de un establecimiento escolar llamado “Escuela de Leones”, que funcionaba en un edificio alquilado perteneciente al señor Jorge Deehan, de nacionalidad irlandesa, soltero, de 26 años de edad y con conocimientos del ejercicio de la docencia.

Concurrían a la misma treinta y un niños y jóvenes de la vecindad, de tres a quince años de edad, en el horario de 9 a l6 horas, todos los días menos los festivos. El período escolar era de 208 días. EL director fue don Jorge Deehan, que daba las clases en un salón de paredes y piso de ladrillos, de once metros de largo por seis metros de ancho, con un patio de tierra de cuarenta metros cuadrados, lindando este con un frondoso bosque de reparo.

El inmueble contaba con cuatro ventanales y un acceso. Existía una biblioteca de 120 volúmenes, cifra significativa para la época. Sus bancos de madera permitían sentarse a cuatro alumnos por vez. El alquiler era pagado por la dirección de escuelas de la provincia y el sueldo del director de $ 720,00 se abonaba de la siguiente manera: $ 500,00 los aportaba el Estado y el resto quedaba a cargo de los padres.

En esta escuela era obligatoria la enseñanza de la religión católica y se aprendía lectura, escritura, caligrafía, gramática castellana, aritmética y contabilidad mercantil, geometría, geografía, historia, labores manuales, canto, dibujo, juegos infantiles, etc..

En aquellos años era costumbre armar para el mes de diciembre, la mesa examinadora, a dicho evento eran invitadas las autoridades escolares, familiares de los alumnos y algún que otro invitado especial, paras presenciar los exámenes en donde los niños y jóvenes demostraban los conocimientos adquiridos en el año y sí lo merecían recibían como recompensa la promoción de grado, diploma y premios.

Corría el año 1881 cuando la fundadora del pueblo doña Rosario Suárez, convoca en su domicilio a vecinos destacados para constituir el primer consejo escolar, luego de un amplio intercambio de ideas, se resuelve designar presidente del mismo al señor Felipe Videla. En la primera reunión se resolvió por unanimidad enviar dos notas a la Dirección General de Escuelas con asiento en La Plata. En una anunciando la creación del Consejo y la designación de sus autoridades y en la otra, solicitando la inmediata autorización para crear dos escuelas, una para niñas y la otra para varones.

Para tal fin se resuelve alquilar dos inmuebles bien espaciosos, una casa perteneciente al señor Inocencio Suárez, ubicada en calle 25 de Mayo, vivienda que ocupara en la década del sesenta don Fortunatto Cappucci. La otra propiedad perteneció a la señora Brígida I. de Kenny, ubicada en lo que hoy es la calle Balcarce, entre Belgrano y Rivadavia. Vivienda ocupada hasta hace muy poco años por el señor José Kenny.

Por último, deseo señalar que la redacción de este artículo pone al lector en contacto con algunas referencias que le permitan apreciar cuan difícil y esforzado fue impartir la enseñanza primaria en el siglo pasado, hecho que se revierte en la región con la promulgación de la ley de ecuación común por la que tanto bregó Domingo F. Sarmiento.

Al mismo tiempo agradezco profundamente el aporte de datos que oportunamente me hiciera llegar el señor director del Museo Anexo a la Biblioteca Popular José Manuel Estrada de Suipacha.