Secretos de un sueño

Esta historia es la historia de cualquiera. Al igual que todos los hombres, nunca hubiese pensado que un simple sueño pudiese afectarle el estado de ánimo.

Era una de esas noches hermosas, la luna se alzaba luminosa, el cielo estaba despejado pero faltaba un soplo de aire fresco. El reloj de la cómoda indicaba las tres y media de la mañana. Mientras estaba en su casa, en una precaria habitación, acostado con las manos sobre el pecho con la puerta entreabierta, tenía la sensación que en cualquier momento se dormiría. Cada noche sentía una melancólica dulzura, pero hoy es diferente, el lugar se llenó de luz, no vio a nadie, una voz atractiva lo sorprende a esa hora de la noche. No había previsto semejante visita.

Balbucea unas palabras … Sin nombrar la nombra. La ve con una túnica blanca y sus cabellos ondulados, con ojos demasiados brillantes que lo miran sin descanso. Ha regresado su nostalgia dormida. Fue la primera mujer. Era una presencia impensada, no le pidió permiso a nadie, llegó como la brisa del viento; pronuncia versos de amor. La habitación se impregna de su perfume.

La fantasía se desvanece, se despierta sobresaltado, su pelo negro está mojado, el rostro húmedo por el sudor, le transpiran las manos, el corazón le palpita con más fuerza, se levanta de la cama y toma un espejo. Calla por unos instantes y examina su cara, luego sonríe. Sabe que la imagen fue una pizca fugaz del pasado; la aparición le produce un sentimiento de estupor.

Se esfuerza por acercar dos realidades, no sabe cómo hacerlo. Espera pacientemente encontrar su rostro en el de otras mujeres. Sus deseos se mudan en una necesidad insustituible. Difícilmente la descubrirá un día.

Esto no es el mundo real. Esto es un sueño – ¿Entenderá que no podrá disfrutar de sus sutiles caricias?

Piensa…Piensa – ¿Fue una pesadilla? –dijo-. Se acuesta nuevamente y no tarda en hundirse en un profundo sueño.

Reina el silencio.

-¿Qué otra suerte le esperará?

A partir de este instante nada volverá a ser igual que antes.